domingo, 5 de diciembre de 2010

La franja gastada del césped,
La luz amarilla de la fila de los faros que guían a casa,
Las ricas caricias que el caprichoso viento regala de cuando en cuando,
Y la plena sensación de libertad…
Pronto el peso se transforma en mar…
Y las noches madrugadoras en madrugadas estrelladas, sin luz artificial*
y los pies con arena se llevan la poca razón que queda…
…danzan con ritmo de respirar
Y sus manos se transforman en viento blanco, en brisa de mar…
Y sus sueños por los aires van buscando realidad…

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