Comprender... Es la única palabra que tenéis en la boca, todos vosotros, desde que soy muy pequeña. Había que comprender que no se puede tocar el agua, el agua hermosa, fugitiva y fría, porque moja las losas, ni la tierra porque mancha los vestidos. ¡Había que comprender que no se debe comer todo a la vez, ni dar todo lo que se tiene en los bolsillos al mendigo, ni correr, correr al viento hasta caer al suelo, ni beber cuando se tiene calor, ni bañarse cuando es demasiado temprano o demasiado tarde, pero no justo cuando se tienen ganas! Comprender. Siempre comprender. Yo no quiero comprender. Comprenderé cuando sea vieja. Si llego a vieja. Ahora no
No hay comentarios:
Publicar un comentario